La nueva era de Internet: Web 3.0

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Siempre se ha dicho que hay que vivir el presente; ni recrearse en el pasado ni pensar únicamente en el futuro. Ahora bien, en épocas como ésta en que estamos en plena revolución tecnológica, ¿no es un poco paradójico decir que vivas el presente cuando estamos viviendo más bien el futuro? Estamos en una era a la que ya se ha denominado era de la comunicación: el fenómeno Internet ha permitido que todas las personas se conviertan en creadores de información, y la cantidad de datos que circulan hoy en día quintuplican la de hace apenas menos de veinte años.

Antes de todo, hagamos una breve introducción. El comienzo de la World Wide Web se remonta al año 1990, y permitía de forma sencilla la consulta de archivos de hipertexto. Sin embargo, era un sistema bastante complejo para los programadores, y consistía en un sistema unidireccional: alguien (conocido como programador) adaptaba un texto para colgarlo en la red y tú lo podías leer, pero sin ningún tipo de interacción por tu parte.

Como consecuencia, y para hacer más empática la navegación por Internet, en el 2004 nace lo que se denominaría como Web 2.0. Este término viene asociado a todo el fenómeno de interrelación y correspondencia o feedback entre programadores y usuarios de la red. En otras palabras: el usuario manda. Cuando alguien se conecta a internet puede aumentar el tamaño de texto, compartir enlaces en las redes sociales, comentar en foros y blogs, crear sus propias páginas sin apenas ningún tipo de conocimiento de programación, etc. Como diría Jose Luis Orihuela, profesor de la UNAV y propietario del blog eCuaderno, el usuario es el rey. La web 2.0 ha convertido a los usuarios en creadores.

Hace bastantes años que se habla de la red de las cosas, o el internet de los objetos. Ya en 1999, Neil Gershendfel, profesor del MIT, publicó “Cuando las cosas empiecen a pensar”, de forma que por aquel entonces ya se olía que de la misma manera que los humanos podemos pensar, los objetos también.

Ahora, con los avances en la tecnología (mejores comunicaciones, procesadores más rápidos, nanotecnología) el internet de las cosas está cada vez más cerca. Este concepto es la visión de una verdadera red ubicua, con capacidad de conectarse a cualquier hora, por cualquier persona y por cualquier cosa. No son sólo las personas las que podrían conectarse a Internet, sino que añadiríamos también los objetos. La idea es que cada objeto inanimado pueda conectarse a internet mediante sensores inalámbricos de tamaño diminuto, los cuales nos informarían sobre su estado y situación, de forma que cada objeto pueda ser localizado inmediatamente. Esto nos permitiría disponer a cualquier hora de una cantidad de información increíble.

Todo y todo el mundo estará conectado. ¿Qué permitiría esto? Supongamos que nos vamos de viaje. Con este nuevo sistema, el termostato, al estar conectado a la estación meteorológica y a tu agenda personal, encendería la calefacción media hora antes de la hora que tu agenda indicase que ibas a llegar y regularía a su vez la temperatura en función del clima que haga. Los despertadores, al estar conectados también a Internet, sonarían según el calendario que tengas en tu móvil. Si tienes reunión, te despierta antes. Del mismo modo, el coche, al estar conectado a la red de tráfico, te calcula una ruta alternativa en caso de que detecte una retención próxima a tu zona, ya que detectaría una gran cantidad de coches parados (los cuales a su vez señalan su posición). Si estás yendo con prisas porque no llegas a coger el avión pero éste se retrasa, tu coche es avisado de que puedes ir con más calma puesto que hay una demora.

Pasemos al plano del hogar: termostatos que regulen la calefacción en función del tiempo, lavavajillas y secadores que se coordinen entre sí para gastar la menor cantidad de energía y agua posible, sensores que te avisen cuando te dejes alguna ventana abierta o luz encendida… En los supermercados, imaginemos que los productos llevan un chip con toda la información del mismo: podríamos pasar el carrito de la compra y ya se calcularía automáticamente la cuenta de todos los productos que lleves, y se vería si algún producto ha sufrido un proceso de descongelación.

Como vemos, esto nos permitiría conectarnos directamente con dichos objetos y tener a disposición una cantidad enorme de información para poder tomar mejores decisiones en cualquier campo de actividad humana.

¿Forma esto parte de un futuro utópico? De momento, IBM ya ha empezado a desarrollar estrategias centradas principalmente en materias como abastecimiento, energía y sistemas para la alimentos.

Ahora somos dos billones de personas (de 6 billones que hay en el mundo) los que estamos conectados a internet. Imaginemos un mundo con billones, quizá trillones de objetos usando esta tecnología inteligente. Ante esto cabe hacerse las siguientes preguntas: ¿Tanto objeto inteligente conectado a Internet, no es un acoso a la privacidad? ¿Estamos viviendo el futuro? O mejor aún… ¿Quién dominará esta nueva era de internet?