¿Por qué es rentable la comunicación interna?

Las políticas de comunicación interna han sido y están siendo en los últimos años una de las grandes preocupaciones de los directivos españoles. La comunicación interna ha pasado de ser una utopía a convertirse en una realidad. La participación de los trabajadores en un proyecto común de empresa, la transmisión de información por canales rápidos y eficaces, así como la recogida de información por medio de prácticas y de herramientas que garantizan una doble dirección de información ha llegado a ocupar uno de los primeros lugares en las agendas no sólo de los responsables de comunicación, sino de todos los directivos de empresa.

En una cultura empresarial donde los términos competitividad, eficacia y beneficio son la pauta de cada día, el valor intangible de la comunicación interna puede tener aparentemente poca importancia; pero si somos conscientes de que la participación de los trabajadores en los procesos de gestión empresarial pueden propiciar un cambio de actitud en el trabajo, nos daremos cuenta de la rentabilidad y eficacia de la comunicación interna.

La eficacia de la comunicación interna está garantizada en parte por dos factores: el estilo de dirección y la estructura formal de la empresa. El éxito de este tipo de comunicación tiene en parte sus raíces en un estilo de dirección participativo basado en la confianza y en la comunicación, juntamente con la construcción de canales formales e informales que permitan compaginar las distintas estructuras empresariales. La unión de ambas favorece la eficacia de la comunicación interna en el ámbito empresarial; ya que dirigir, en definitiva es integrar, representar, escuchar, crear equipo.

Es preciso, por lo tanto, una mayor atención a la comunicación vertical, haciendo hincapié en el público receptor al que van dirigidos los mensajes, junto con un mayor desarrollo de la comunicación horizontal, potenciando la interrelación entre los distintos departamentos y áreas empresariales, así como una mayor implicación de los directivos en las políticas de comunicación interna. En otras palabras, la comunicación es uno de los elementos que hacen posible la unidad, la participación y la lucha por un proyecto empresarial.

Invertir en comunicación interna supone una inversión en capital humano. De este modo, los beneficios que se obtienen del desarrollo e implantación de un plan de comunicación interna no son absolutamente económicos, cuantificables, ni siempre medibles. Simplemente, hacen referencia a unos beneficios intangibles y a largo plazo.

Si analizamos el concepto de comunicación interna en el ámbito empresarial, podemos decir que la comunicación interna en la empresa no termina cuando el inmediato superior transmite un mensaje al resto de los trabajadores sino cuando recibe la respuesta que el mensaje ha provocado en los receptores (feed-back). Esta ida y vuelta del mensaje está en continua interacción y es lo que determina el ciclo de la comunicación, siempre y cuando el efecto del mensaje producido en el receptor sea transmitido sin ruidos al emisor para incidir o no en un cambio con respecto al mensaje inicial (Losada José C, 2004:259).

Para que exista comunicación interna, la cultura empresarial (los valores, la filosofía que tiene una empresa, su forma de actuar) tiene que hacerla posible, creando una identidad propia donde la imagen interna y externa confluyan en un mismo modo de actuar y de ser de la empresa. Cultura y comunicación son, en el ámbito empresarial, dos términos estrechamente unidos.