Fomentando la cultura del esfuerzo

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Tasa de paro juvenil
Tasa de paro juvenil

Somos una generación apática. Una generación sin ganas, sin ilusiones. Sin voluntad y sin pasiones. Somos una generación falta de ideas, de innovación y de esfuerzo. Todo nos ha venido dado y creemos que todo nos vendrá dado. Nos limitamos a observar el paso del tiempo, a realizar nuestras tareas de forma rutinaria, sin buscarle el más mínimo sentido o ilusión. Hacemos las cosas porque tenemos que hacerlas o porque nos han dicho que hay que hacerlas. No tenemos visión de futuro. Y así nos va.

España, con una tasa de paro juvenil que ronda el 45%, se coloca en el puesto número uno de Europa. Qué pena que por una vez que no estamos abajo del ránking europeo tenga que ser por algo negativo. En el 2009 un abogado de primer año entraba cobrando 28.000 euros, y un auditor 24.000. En el 2011, estos salarios se han reducido a 24.000 y 22.000. Se pide a los jóvenes que se formen y esfuercen, pero la sociedad no ofrece perspectivas laborales. Oliver afirma que el 100% de los 2,3 millones de empleos destruidos son de menores de 35 años. Por primera vez, los hijos vamos a vivir peor que nuestros padres.

Fomentando la cultura del esfuerzo
Fomentando la cultura del esfuerzo

El otro día, en un seminario sobre internacionalización que impartía la AED (Asociación Española de Directivos) comentaba la ponente que en Alemania los jóvenes de 14 años ya se buscan prácticas en empresas para poder así salir de la Universidad con un valor añadido y con casi 8 años de experiencia laboral. ¿Por qué en España no hay esa visión de futuro? Lo que nos falta en la sociedad española no es talento ni mucho menos, sino ganas, voluntad y esfuerzo. Ganas de no quedarse en la mediocridad sino de luchar por la excelencia, intentando buscar un valor añadido con el que diferenciarte de los demás en un futuro próximo.

Ahora bien, claro está, el españolito medio acostumbrado a vivir a costa de sus papis se piensa que nada más salir de la universidad ya podrá vivir en un buen piso, con un sueldo cuantioso y con la posibilidad de viajar en verano tanto como lo hacía antes. No se tiene en cuenta que cuando los jóvenes acaban los estudios se enfrentan a un mercado dual que protege los derechos de los que ya tienen trabajo, por lo que los jóvenes que nunca han trabajado entran en un círculo vicioso de desempleo, salarios miserables y contratos temporales de los que se es imposible salir.

La crisis, de hecho, es culpa de nuestro consumismo galopante. El ocio y los viajes ya se han convertido en una necesidad hoy en día, y para los jóvenes aún más. Sí que es cierto que la crisis la han originado los bancos concediendo hipotecas, pero que yo sepa a nadie se le obligó a pedir créditos ni a gastar más de lo que se tiene. Hemos vivido un espejismo, consumíamos cosas superfluas como si fueran imprescindibles.

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Ahora toca regresar a una cultura de rentas mensuales, de vivir al día y de administrar lo que se ingresa. Pero no tiene sentido indignarse: es el momento de actuar. De llevar adelante iniciativas. De salir al extranjero a aprender. De convertirnos en emprendedores. Y eso está en nuestras manos, en los jóvenes. Porque talento no falta, eso seguro, sino que se lo digan a los Rafa Nadal, Xavi o Iniesta de turno. Si no hubiera habido Centros de Alto Rendimiento o Masías que captasen su talento no habría sido lo mismo. Muchos jóvenes abandonan el país buscando que en otros lugares se valoren sus posibilidades y se promocione su talento. Hay mucho talento desaprovechado en nuestro país.

Sin embargo, el querer convertirse en el próximo talento está en nuestras manos. Solo nosotros podemos definir nuestro futuro, planteándonos quien queremos ser y poniendo los medios para lograrlo. Muchos desean triunfar, pero pocos están dispuestos a realizar el sacrificio que eso conlleva.

Así pues, más hacer y menos hablar. El futuro de España está en nuestras manos señores. Rompamos las estadísticas y demostremos que nuestro país tiene talento de sobras.

¡Fomentemos la cultura del esfuerzo!