¿Decir que todos actuamos por nuestra felicidad es decir que todos actuamos egoístamente?

Esta es una de las críticas que Kant hacía del planteamiento de Aristóteles. Kant decía que el motivo de nuestros actos no puede ser la felicidad porque entonces sería egoísta. Por eso buscaba otro motivo de nuestros actos, al menos lo que concierne con el obrar moral, y llegó a que hay que aceptar que hablar de un obrar moral es hablar de un obrar como deber. ¿Decir que alguien es egoísta es calificarlo moralmente? Cuando decimos que alguien es egoísta lo hacemos con intención de censurarlo.

Lo que nos mueve a actuar es el bien, lo que deseamos, pero para que nos sea deseable tiene que resultarnos bueno. Ahora bien, que algo sea bien y sea motivador, significa que es bien para mí (de algún modo), es decir, que me beneficia. Un bien que sea solo y exclusivamente de otros, y no sea mío de algún modo, ni si quiera puedo captarlo como bien, sino como cosa, porque no me resulta apetecible.

Solo captamos como bueno aquello que nos beneficia de algún modo y que es objeto de nuestro deseo.

Si todos obramos por nuestro bien, por nuestra felicidad, puesto que solo captamos como bueno algo que se relaciona con nuestra felicidad, entonces el egoísmo (si por ello lo entendemos como un calificativo moral y negativo) no puede ser definido como “obrar por el propio bien o la propia felicidad”, no puede consistir en eso. Si el egoísmo consistiera en eso, la palabra egoísmo no diría nada porque no establecería ninguna diferencia entre unos y otros, entre una acción y otra acción, y entonces sería un término innecesario.

El egoísta es aquel que hace de su bien propio un bien individual cuando podría hacer de su bien propio un bien común.

¿En dónde pone su bien propio? ¿Qué tipo de bien es su bien propio? Esa es la diferencia. El egoísta es aquel que tiene un bien propio como bien individual. Por ejemplo: en un equipo de futbol, aquel al que se le llama “chupón” y que quiere meter el gol él, y que por eso hemos perdido el partido, ese es un egoísta. En lugar de hacer propio un bien común, ha hecho propio un bien individual “llevarse el los méritos”. Todos hemos actuado por el bien propio, la diferencia está en donde ha estado el bien propio. En unos ha sido el bien común “la victoria del equipo”. En el egoísta, sin embargo, ha sido el bien individual, un bien no compartido.

¿Por qué es malo ser un egoísta? Porque generalmente no consigue que el equipo gane, sino que pierda. Por eso es un vicio porque no nos hace mejores para la acción, sino peores y menos idóneos.

Por otra parte, el egoísmo podemos relacionarlo plenamente con el ego. Como dice Francisco Alcaide, no hay que olvidar que el EGO (algo así como Edge God Out) es producto del miedo (miedo al fracaso, al ridículo, a no gustar...), y cuando desaparece el miedo, desaparece el EGO. No hay nada que temer porque no hay nada que perder. No hay que olvidar tampoco que si tú te idenficas con tu EGO (falso YO), y pierdes tus bienes materiales (lo que tengo), o tu trabajo (lo que hago), o tu reconocimiento social (lo que me valoran), entonces no te queda nada.

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