La naturaleza de los genios: en busca de la excelencia

En la película Hacia Rutas Salvajes vemos un claro ejemplo de la frecuente divergencia entre lo que "estrictamente tenemos marcado por la sociedad" y lo que queremos realmente hacer con nuestra vida. En ella, el protagonista –de clase alta y con un nivel de estudios sobresaliente– decide aventurarse hacia lo salvaje, huyendo de una vida marcada por las necesidades autoimpuestas y en busca de una verdad natural. Eso puede incitar a reflexionar: ¿Escuchamos la llamada a la conformidad o la llamada a la aventura?

Todos nos enfrentamos a una decisión fundamental en nuestras vidas: ¿elegimos el camino marcado por la sociedad del "ahora se debería hacer" o elegimos nuestro propio camino hacia la vida que creemos que debemos vivir, al margen de los estándares sociales? Cada día  podemos ver cómo las personas responden a estas preguntas, ya sea conscientemente o de otro modo. Estamos constantemente enfrentados con los vagos, los apáticos, los inmorales, los indiferentes, los irresponsables y los desconectados – signos de la cultura decadente en la que nos encontramos–.

–¿Cual es el sentido de esta vida?– se han preguntado los seres humanos durante milenios, contemplando lo insignificantes que somos en el gran cosmos.

Como el gran mitólogo Joseph Campbell dijo (al que recomiendo vivamente leer) "yendo a lo más profundo, no buscamos el sentido de la vida sino la experiencia de sentirnos vivos". Y esa es, precisamente,  la naturaleza de un genio en última instancia.

Ver  cómo podemos potenciarnos para sacar el máximo y verdadero sentido de nuestras vidas y las de los demás, de formas muy variadas y que muchas personas considerarían imposibles. Trata de cómoexperimentar el éxtasis de una vida lograda. Es todo acerca de como decir sí a nuestras aventuras.

Confiamos en genios para que nos entretengan, nos eduquen, nos lideren y nos demuestren lo que nuestra especie es capaz de hacer. Confiamos en genios para que nos aporten smartphones, coches eléctricos, curas a enfermedades, redes sociales, arte o comida cinco estrellas.

Sin embargo, estudios sobre el éxito como el del psicólogo Dr. Alfred Barrios o como el libro 'Fueras de Serie' de Malcolm Gladwell, nos demuestran que esos "genios" no son solamente aquellos con un coeficiente intelectual que roza las nubes –como tendemos a pensar–, sino aquellos que realmente buscan potenciar su vida y mejorar en cada aspecto fundamental de ella. El éxito depende del esfuerzo y de los múltiples intentos que realices por conseguir un objetivo. La única diferencia entre un genio y una persona normal es la cantidad de horas que ha invertido para alcanzar la maestría. Práctica, práctica, práctica. Podemos poner a  Ted Williams (uno de los mayores jugadores de baseball de la historia) –entre muchos otros– como vivo ejemplo de 'genio' perseverante, un jugador que desde muy pequeño practicaba hasta que le sangraban las manos. Que se dormía tarde porque practicaba con un periódico cerrado delante de un espejo. O Thomas Edison, que realizó más de mil intentos por su bombilla. Como ellos, mil.

Porque precisamente, si alguna vez has pensado en aportar un granito de arena para el desarrollo de la humanidad, o si simplemente tienes un deseo ardiente de mejorarlo en algún aspecto, tu único impedimento será no intentarlo, ya que la naturaleza de la genialidad es en el fondo la aventura de buscar la excelencia y no desesperar en la práctica.