El Camino de la Vida

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La vida es un juego de palabras. Un juego de ilusiones, de sueños y de misiones. Todo se basa en las elecciones que tomamos. En las oportunidades. En las causalidades.

Somos lo que somos porque hacemos lo que hacemos. Somos lo que somos porque decidimos lo que queremos ser. Todo se resume a un juego: hacer o no hacer. Ser o no ser. Vivir o no vivir. Pero, ¿qué es vivir? ¿Es soñar? ¿Es disfrutar? ¿Es tener la libertad de decidir tu propio destino? ¿De decidir tu propio futuro? Vivir es elegir. La vida es elección. Solo nosotros podemos elegir qué vida queremos llevar. Solo nosotros tenemos en nuestras manos el futuro de nuestras acciones. Solo nuestras acciones determinarán lo que somos. Todo tu comportamiento dependerá de lo que hayas vivido y de la manera en qué lo hayas vivido.

Y llegará un día en que todo ese juego de ilusiones, esperanzas, insomnios y aventuras desaparecerá. ¿Como se cerrará el telón? No lo sabemos. Pero no hay nada más desesperante que ver, al borde de tu muerte, que no has vivido. Apagarte lentamente sabiendo que nunca has tenido una llama viva.

Qué tristeza acostarse y saber que llegas a la meta sin haber recorrido el camino. Que no has aportado. Que no has dejado una huella. Que no te recuerden. Que no has dado felicidad. Que no has sido feliz. ¿Qué es la vida sino dar y servir? La vida no es más que un juego de elecciones, en la cual el más feliz es el que más ha dado sin recibir nada a cambio.

Por eso me gusta pensar que la vida es como una sonata. En función de las teclas que toques, del camino por el que recorras las teclas de tu vida, tendremos un resultado u otro. Hay personas que aceleran y se adelantan a la sociedad y componen fantásticos Allegros y Toccatas con su vida. Hay otros que prefieren ir poco a poco eligiendo con cuidado qué teclas tocar y componen bonitos Adagios. Hay personas que se quedan nada más en la Obertura y caen en la desgracia. Y otros que componen fantásticos Cánones entrelazando sus vidas con otras personas, formando una familia y logrando una composición coherente cuando todas van al unísono. Pero todos dejamos una partitura escrita, y el resultado es solo obra nuestra, de nuestros dedos, nuestras elecciones y de las teclas que presionemos. Una partitura.

Tu partitura.