Cine

Comme un chef: una comedia francesa al más puro estilo Woody Allen

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Ayer tuve la oportunidad de acudir a un preestreno de la película francesa "Comme un chef", producida por los mismos autores de Intocable.

La verdad es que salí del cine absolutamente maravillado. Tanto la actuación como el guión y la escenografía producen lo que estoy seguro que será catalogada como la comedia del año. Este año, A Contracorriente Films añade a su colección de distribuciones francesas (Intocable, Profesor Lazhar, Cuenta atrás, De Nicolás a Sarkozy) esta comedia producida por Gaumont y protagonizada por Jacques Renó y Michaël Youn.

El guión, con unos toques de humor que pueden recordar a Midnight in Paris, de Woody Allen, hace de Comme un Chef una exquisita comedia apta para todos los públicos y garante de pasar un buen rato entretenido. El argumento gira en torno a Jacky Bonnot, un joven de 32 años amante de la alta cocina que sueña con triunfar en un gran restaurante. Sin embargo, la situación financiera precaria de la pareja le obliga a aceptar unos trabajos de cocinero que él ni siquiera consigue conservar... Hasta el día en que se cruza en su camino Alexandre Lagarde, un famoso gran chef con 3 estrellas que, amenazado por el grupo financiero propietario de sus restaurantes, se ve obligado a renovar su carta de menú.

La película ha sido seleccionada para inaugurar la sección de Culinary Zinema del Festival de San Sebastián y pongo la mano en el fuego de que también optará a un par de Oscars.

Una gran película altamente recomendable.

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¿Valores o Poder? El Padrino: Evolución de Michael Corleone a partir de los finales

Michael Corleone
Michael Corleone

Muchas son las criticas hacia la última película de la saga, El Padrino: Parte III, pero la cuestión es que no pretendía ser una película de innovación, sino de conmemoración. No pretendía originalidad sino culminar, pero no con un final que incitase a añadir otra película más de la saga, sino con una película que sintetizase y redondease toda la acción vivida por Michael Corleone, una culminación de sucesos ya logrados (no crear nuevos sucesos).

En contraste al tono conspiratorio que dominó las dos primeras películas, el carácter de la Parte III del Padrino es confesional, y su principal asunto y preocupación es el deseo de Michael por redimirse, lejos del deseo de otro triunfo sobre sus enemigos. La película representa una expansión significativa de los parámetros morales de sus predecesores hacia una dimensión espiritual.

Los finales de las películas de la saga del Padrino resaltan de manera especial el personaje de Michael Corleone y dan unos sutiles indicios de cómo va a plantearse su evolución a lo largo de la saga.

En la escena final de la primera película se ve a Michael, sólo, en su despacho, al tiempo que tres caballeros elegantes, vestidos con traje,  se le acercan y le besan las manos. Uno de ellos pronuncia en tono solemne “Don Corleone” mientras que otro le cierra la puerta a Kay -que se había ido a preparar unas tazas de té- en las narices. Este final magistral denota dos cosas: por un lado, que el poder de Michael como capo de los Corleone va a estar afianzado (poco antes, en la famosa escena del bautismo, se ve como los secuaces de Michael se van cargando uno por uno a todos los líderes de las demás familias mafiosas, mientras Michael está en el bautismo de su ahijado, de un modo completamente hipócrita); y por otro que, al contrario que Don Vito, para el cual la familia era un valor de extrema importancia, para Michael estará alejada de los motivos por los que actúa, ya que sus acciones no serán realizadas con ese motivo de fondo que es protegerles, sino con un afán de poder.

El final de la segunda película es algo más trágico que el de la primera: vemos un primer plano de él, sentado en un jardín, mientras un zoom nos acerca su rostro hasta enfocarle sólo los ojos, la nariz y la boca. Se le ve pensativo. ¿Qué demuestra éste final? Es un reflejo del pensamiento de sus actos, se le ve cavilando, como si estuviera preguntándose qué es lo que ha hecho, apenas unos minutos después de que diese la orden de matar a su hermano Fredo. Esa escena presupone lo que va a suceder en la tercera película, una película que se caracterizará por su afán de redimirse, por su arrepentimiento de las acciones que cometió en el pasado, en especial la del asesinato de su hermano Fredo.

Michael Corleone 2
Michael Corleone 2

Sin embargo, por mucho que las críticas hayan dejado claro que El Padrino III es una sencilla continuación de las otras dos, esta es la que presenta el final más sublime en su conjunto. Michael está en su peor momento, busca redimirse y no sabe cómo. Se empieza a arrepentir de todo y, en el momento en que matan a su hija, no ve la muerte de ella sino la muerte de un ser amado. Muere el más inocente de todos los personajes. De ahí el espectacular grito de Michael: no grita únicamente por la muerte de su hija, sino por la suya propia, se da cuenta de todas las barbaridades que ha hecho. Con la muerte de ella ha muerto también todo ápice de redención en él.

Después del grito, se ve como se queda atontado, sin fuerzas, se tienen que acercar para zarandearle de lo abobado que se había quedado, un símbolo de que ya no puede más, parece que se le hayan quitado todas las ganas de vivir. Se ha dado cuenta de toda la verdad de su vida. Como diría Alejandro Llano, profesor de la Universidad de Navarra y filósofo, la muerte es el único momento en el que la verdad aparece sin ambages.

Poco a poco se va fusionando esa imagen de la familia Corleone -en las escaleras del exterior del teatro- con una secuencia de escenas, las cuales parecen ser por un instante los mejores momentos de Michael (aparece bailando con su hija; luego con Appalonia, su primera esposa; y luego con Kay) pero que sin embargo representa a las tres mujeres que Michael ha ido perdiendo progresivamente a lo largo de cada parte de la trilogía.

Esta secuencia de imágenes realza la trágica ironía de la vida de Michael: cuanto más intentaba completar su obligación con sus seres queridos, más se alejaba de ellos, perdiéndolos para siempre.

Posteriormente, se le ve a él, viejo y cansado, con un perro, sentado en el porche de lo que parece ser una gran mansión, mientras suena una música de fondo de Piotro Mascani. Se pone las gafas de sol y, apenas unos segundos más tarde, muere cayendo al suelo, levantando una pequeña nube de polvo.

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Si comparamos la muerte de Michael con la de Don Vito, podemos observar cómo Vito muere  en un huerto florecido acompañado de un miembro de su familia, su nieto, mientras que Michael muere solo, en un terreno seco, pero con una gran mansión de fondo, que demuestra que mientras a Vito le importaba la familia, a Michael solo le importaba el poder.

“Adiós viejo amigo, podía haber vivido más... todos le querían Don Tomassino. Mientras a mí me temían, a usted le amaban. No lo entiendo, yo era un hombre honrado, quería hacer el bien... ¿Qué me traicionó mi mente y mi corazón? ¿Por qué me he condenado así? Juro por la vida de mis hijos, dame una oportunidad para redimirme y jamás volveré a pecar, jamás”.

Encontrarás dragones, análisis del fracaso de un éxito

El nombre de Roland Joffé quedó en la memoria de los aficionados al cine por los dos primeros largometrajes de su filmografía, Los gritos del silencio de 1984 y La misión de 1986. Después de aquel brillante comienzo, Joffé dirigió ocho películas más, entre ellas, tres de ambiente histórico. Por tanto, no supone una sorpresa ver como su reciente obra, Encontrarás dragones, tiene como escenario la Guerra Civil Española. Roberto (Dougray Scott), es un escritor que quiere escribir un libro sobre el fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, debido a que el Vaticano va a comenzar el proceso de su beatificación. Necesita datos y sabe que su padre (Manolo) -con el que está enemistado- y Josemaría, eran amigos de infancia. De forma magistral se nos van presentando las diferencias que hay entre cada uno de los caracteres, totalmente opuestos, y se van alternando escenas de lo que les va pasando a cada uno de ellos, dando lugar a una apasionante película ageográfica.

Una de las claves de esta película son las dos líneas argumentales que hay en ella: por un lado la relación de los personajes entre ellos; y por otro, la evolución de la Guerra Civil Española vivida por Josemaría y por Manolo. Al contrario de lo que mucha gente dice, Encontrarás dragones no es una película sobre San Josemaría, sino que hay dos protagonistas, Josemaría y Manolo. A Joffé le gusta contar historias a pares, no focalizar la historia en un solo personaje, igual que hizo en su día en La misión, con Jeremy Irons y Robert de Niro. Mientras que un personaje vendría a ser lo que comúnmente se denomina como “antihéroe”, se presenta paralelamente otro personaje que encarna unos valores ético-morales que hace progresar la narración.

Lo que está claro es que se quería una película sobre San Josemaría. Para ello, se crearon dos personajes paralelos para así poder concentrar todo lo hollywoodense y atractivo en uno de ellos (guerra, bombas, una historia de amor, etc.) y por contraste exaltar la figura del héroe como persona en el otro personaje (Josemaría). Para ello hay que mostrar cómo el “héroe” de la película ha sorteado obstáculos, lo que en esta película vendría a ser Manolo. Lo que se escribe para el mundo y lo que el mundo nos exige son historias, historias con personajes con los cuales podamos identificarnos. En Encontrarás dragones, identificarte con Manolo es difícil, porque es un personaje muy cerrado, le falta una base firme y necesita principios. Josemaría, sin embargo, concentra todos esos principios morales que resultan tan atractivos y con los que queremos identificarnos. Como dice Robert McKee, “necesitamos verdaderas sátiras y tragedias, dramas y comedias que iluminen los oscuros rincones de la mente humana y de la sociedad”.

Conforme va desencadenándose la acción en la película, vemos que los dos personajes se separan y siguen vidas separadas: Manolo se integra en una columna republicana como espía para el bando franquista y Josemaría prosigue su camino hacia la búsqueda de la verdad, fundando el Opus Dei. A pesar de diversos enfrentamientos que tienen los personajes a lo largo de la película, Manolo interviene al final de ella evitando la muerte de su antiguo amigo cuando éste intenta cruzar la frontera con Andorra atravesando los Pirineos. Sin embargo, esta inesperada “acción generosa” o “cambio de actitud” ha suscitado muchas críticas por parte de la prensa. ¿Ha sido únicamente una muletilla para darle ese toque hollywoodense que tanto gusta a los americanos –el antihéroe arrepentido y que busca redimirse- o es meramente una pieza más de esa maquinaria que hace progresar el guión?

De igual modo, resulta bastante incoherente el hecho de que Manolo, a pesar de haber estado enamorado de Endiko, le cargue la mochila con la máquina de escribir que podría delatarle; o también que la mate al final de la película. ¿Por qué le apunta con el arma? ¿La mata para librarse de ella, ya que es la única que podría delatarle como el verdadero traidor; o  la mata para darle así lo único que no ha podido darle en toda la película? La única conclusión coherente podría ser al argumento de que “ya que va a morir, la mato yo y la libero del infierno que lleva”. De todas formas, todos estos saltos de guión, junto con el hecho de ser una película ageográfica, es lo que ha generado en su mayor parte las críticas.

Todos estos detalles -la sublime caracterización de los personajes, la perfecta ambientación de la Guerra Civil Española, el toque moral de fondo que supone el perdón a lo largo de la película (por ejemplo al perdonar Roberto a su padre llamándole Papá; o al perdonar Josemaría a Manolo cuando está en el lecho de muerte, en ese supuesto milagro)- hacen merecer a esta película pasar a la colección de Grandes Éxitos de Joffé, no únicamente por el hecho de que es una película de la cual sales maravillado, sino por haberse sabido contar esa historia que merecía la pena narrar y que el mundo deseaba conocer.